Es curiosa la serpiente como símbolo. Un animal asociado tanto a la muerte como a la vida. Puede simbolizar veneno o medicamento. En el catolicismo, la serpiente es quien te lleva al pecado y en la antigua Grecia era un vehículo hacia lo sagrado. Curiosa la serpiente, sí.
sábado, 24 de enero de 2015
jueves, 8 de enero de 2015
Je Suis Charlie.
Standard
Qué pocas ganas de decir nada me han quedado. Qué pocas ganas de escribir nada. Qué pocas ganas de dibujar nada. No es por miedo, que yo también soy de esas personas que prefieren morir de pie que vivir de rodillas.
He perdido las ganas de decir, de escribir y de dibujar, porque he reafirmado mi falta de fe en la humanidad. Hace tiempo que ya sé quienes somos y de momento, todo son pruebas que me lo confirman.
La herida curará dejando cicatriz, pero se me pasará este dolor de verme en un espejo y reconocerme. Somos unos animales con cerebro y libre albedrío. Y somos libres para elegir seguir siendo animales.
#JeSuisCharlie
lunes, 31 de marzo de 2014
Desobediencia civil.
Standard
Cuando los niños empiecen a pegar, maltratar o faltar al respeto (más) a los padres, recordaremos que fuimos nosotros quienes les enseñamos la desobediencia civil.
¿Dónde acabará el mundo si nos saltamos cualquier autoridad, cualquier base establecida para mantener el orden, cualquier fuerza (injusta o justa) creada para poder convivir en armonía? ¿Cómo hemos llegado a asociar la disciplina con la opresión? ¿Quién nos ha convencido de que ley es tiranía?
Si crees que vivíamos mejor cuando lo hacíamos en cavernas y luchábamos entre familias, debes saber que es posible volver a hacerlo, pero que antes atravesaremos una anarquía social y amontonada, en la que el más fuerte se comerá al más débil y que el más débil eres tú.
jueves, 4 de abril de 2013
Mi colección de Barriguitas.
Standard¿Quién no recuerda a las Barriguitas? Pero a las Barriguitas originales, no esas Barriguitas que aparecieron de repente en las tiendas de juguetes pero que todos sabemos que no son Barriguitas.
MI COLECCIÓN DE BARRIGUITAS
La Barriguita bebé era una Barriguita salva, con un plástico en el pompis haciendo de pañal y hasta con una pulsera identificadora en la muñeca. Una auténtica Barriguita recién nacida.
Esta es la Barriguita más clásica. Una muñequita dulce de pelo rubio y piel de plástico blanquito. Esta Barriguita, mi preferida, aún huele a muñeca.
La inconfundible cara de Barriguita. La Barriguita original y clásica.
La Barriguita recién nacida y la Barriguita negra. Esta última una de las más buscadas.
Las dos Barriguitas, la Barriguita clásica y la Barriguita negra enfrentadas y mirando a cámara.
Esta no es Barriguita, pero aunque es un muñeco adoptado, lo quiero como si fuera una Barriguita.
La Barriguita negra fue durante un tiempo la Barriguita más buscada. En realidad, con el paso del tiempo y cuando te haces mayor, te das cuenta de que en realidad no es negra, sino una Barriguita blanca tostadita.
La Barriguita neón brilla en la oscuridad. Esta Barriguita no solo tiene el pelo fosforescente, sino que cuando se va la luz, brilla su chaleco y los lazos de ese chaleco. Una Barriguita que llamamos moderna en su tiempo.
A pesar de que no me gustan las nuevas Barriguita conseguí este niño que acompaña a esas nuevas Barriguita en ocasiones en un rastro. Por tener algo de ellas en mi colección.
Mi Barriguita preferida y la Barriguita más buscada.
Mi colección de Barriguitas más un adoptado al completo.
La Barriguita más clásica y la Barriguita más moderna de mi niñez.
Varias generaciones de Barriguitas E incluso una Barriguita falsa o el muñequito que yo llamo adoptado. También hay que quererlo.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Sobre las hipotecas excesivas.
StandardYo tengo una hipoteca. Tengo una hipoteca que he elegido yo, sabiendo lo que firmaba y cuáles era las posibles consecuencias futuras de esa firma.
¿Y ahora le voy a echar la culpa al banco?
Y es que se ve que a muchos les crece el cerebro cuando les falta el dinero.
Que los bancos han abusado, lo sabemos. Que los bancos han arriesgado nuestro dinero y han perdido, lo sabemos. Que los bancos no son asociaciaciones benéficas... bueno, eso no lo sabe todo el mundo.
Indignada estoy yo, al ver cómo una madre grita en televisión que sus hijos tienen que dormir en la calle porque ella se comprometió a pagar algo que casi seguro no podría pagar en un futuro.
"Es que el banco me dijo", "es que el banco no me dijo", "es que una claúsula abusiva", "es que son dos claúsulas"... y así te cuentan una y otra excusa, para evitar sentirse, no únicos, pero sí últimos responsables de su propia desgracia.
Porque, ¿qué nivel de conciencia y fantasía, tiene alguien que se comprometa a algo, sin la seguridad de poder cumplir la promesa? Y más delito hay, si ese compromiso se acata con personas al cargo y con riesgo de perderlo todo.
Porque ellos son responsables. RES-PON-SA-BLES. La única razón que les eximiría de esa responsabilidad es que el banco les apuntara con una pistola mientras les ponía un bolígrafo indeleble en la mano.
Porque no excuso a los bancos, pero tampoco puedo quitar culpa de aquellos que cerraron los ojos porque querían una casa mejor, o porque querían un coche más potente o querían viajar todos los veranos a Eurodisney.
Y es muy difícil hacer estas afirmaciones, cuando es más fácil la demagogia. Pero estoy harta de una España en la que creemos que todos son derechos y no hay, ni obligaciones ni deberes, y mucho menos responsabilidad. Muchos creen que el gobierno es "papá gobierno", que tiene, o debe tener, la solución a nuestros problemas INDIVIDUALES.
Que no leches, que no es momento de quejarse. Que es momento de trabajar, de luchar, pero no solo en las calles a la vista de todo el mundo. Que hay muchos en la lucha silenciosa. Hay padres rompiéndose el lomo para que sus hijos puedan tener libros en el cole. Que hay madres aprendiendo a no tirar las sobras para que sus hijos tengan algo de comer todos los días. Que hay gente que no lucha en la calle, pero que cuando todo esto pase, que pasará, no mirarán atrás pensando en el tiempo que perdieron quejándose.
Y ale, ahora a llamarme antisocial, insolidaria, facha, mala vecina, derechista, antipatriota e incluso loca. Ale, que me he quedao a gusto.
¿Y ahora le voy a echar la culpa al banco?
Y es que se ve que a muchos les crece el cerebro cuando les falta el dinero.
Que los bancos han abusado, lo sabemos. Que los bancos han arriesgado nuestro dinero y han perdido, lo sabemos. Que los bancos no son asociaciaciones benéficas... bueno, eso no lo sabe todo el mundo.
Indignada estoy yo, al ver cómo una madre grita en televisión que sus hijos tienen que dormir en la calle porque ella se comprometió a pagar algo que casi seguro no podría pagar en un futuro.
"Es que el banco me dijo", "es que el banco no me dijo", "es que una claúsula abusiva", "es que son dos claúsulas"... y así te cuentan una y otra excusa, para evitar sentirse, no únicos, pero sí últimos responsables de su propia desgracia.
Porque, ¿qué nivel de conciencia y fantasía, tiene alguien que se comprometa a algo, sin la seguridad de poder cumplir la promesa? Y más delito hay, si ese compromiso se acata con personas al cargo y con riesgo de perderlo todo.
Porque ellos son responsables. RES-PON-SA-BLES. La única razón que les eximiría de esa responsabilidad es que el banco les apuntara con una pistola mientras les ponía un bolígrafo indeleble en la mano.
Porque no excuso a los bancos, pero tampoco puedo quitar culpa de aquellos que cerraron los ojos porque querían una casa mejor, o porque querían un coche más potente o querían viajar todos los veranos a Eurodisney.
Y es muy difícil hacer estas afirmaciones, cuando es más fácil la demagogia. Pero estoy harta de una España en la que creemos que todos son derechos y no hay, ni obligaciones ni deberes, y mucho menos responsabilidad. Muchos creen que el gobierno es "papá gobierno", que tiene, o debe tener, la solución a nuestros problemas INDIVIDUALES.
Que no leches, que no es momento de quejarse. Que es momento de trabajar, de luchar, pero no solo en las calles a la vista de todo el mundo. Que hay muchos en la lucha silenciosa. Hay padres rompiéndose el lomo para que sus hijos puedan tener libros en el cole. Que hay madres aprendiendo a no tirar las sobras para que sus hijos tengan algo de comer todos los días. Que hay gente que no lucha en la calle, pero que cuando todo esto pase, que pasará, no mirarán atrás pensando en el tiempo que perdieron quejándose.
Y ale, ahora a llamarme antisocial, insolidaria, facha, mala vecina, derechista, antipatriota e incluso loca. Ale, que me he quedao a gusto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












