domingo, 25 de enero de 2015

Pragmatismo divino.

Standard
Llega un momento, tras haberte pasado toda la vida pidiéndole a Dios sin obtener respuesta, que el Diablo te empieza a parecer una buena opción.

El problema es que mientras los libros de los dioses están bien difundidos y con ellos es fácil aprender cómo pedir a Dios Padre, los posibles libros de los demonios no los están tanto.

¿Alguien sabe como se ora a Diablo Padre?

sábado, 24 de enero de 2015

La serpiente.

Standard
Es curiosa la serpiente como símbolo. Un animal asociado tanto a la muerte como a la vida. Puede simbolizar veneno o medicamento. En el catolicismo, la serpiente es quien te lleva al pecado y en la antigua Grecia era un vehículo hacia lo sagrado. Curiosa la serpiente, sí.

jueves, 8 de enero de 2015

Je Suis Charlie.

Standard
Qué pocas ganas de decir nada me han quedado. Qué pocas ganas de escribir nada. Qué pocas ganas de dibujar nada. No es por miedo, que yo también soy de esas personas que prefieren morir de pie que vivir de rodillas.

He perdido las ganas de decir, de escribir y de dibujar, porque he reafirmado mi falta de fe en la humanidad. Hace tiempo que ya sé quienes somos y de momento, todo son pruebas que me lo confirman.

La herida curará dejando cicatriz, pero se me pasará este dolor de verme en un espejo y reconocerme. Somos unos animales con cerebro y libre albedrío. Y somos libres para elegir seguir siendo animales.

‪#‎JeSuisCharlie‬


lunes, 31 de marzo de 2014

Desobediencia civil.

Standard
Cuando los niños empiecen a pegar, maltratar o faltar al respeto (más) a los padres, recordaremos que fuimos nosotros quienes les enseñamos la desobediencia civil.

¿Dónde acabará el mundo si nos saltamos cualquier autoridad, cualquier base establecida para mantener el orden, cualquier fuerza (injusta o justa) creada para poder convivir en armonía? ¿Cómo hemos llegado a asociar la disciplina con la opresión? ¿Quién nos ha convencido de que ley es tiranía?

Si crees que vivíamos mejor cuando lo hacíamos en cavernas y luchábamos entre familias, debes saber que es posible volver a hacerlo, pero que antes atravesaremos una anarquía social y amontonada, en la que el más fuerte se comerá al más débil y que el más débil eres tú.



jueves, 4 de abril de 2013

Mi colección de Barriguitas.

Standard
¿Quién no recuerda a las Barriguitas? Pero a las Barriguitas originales, no esas Barriguitas que aparecieron de repente en las tiendas de juguetes pero que todos sabemos que no son Barriguitas.

MI COLECCIÓN DE BARRIGUITAS


La Barriguita bebé era una Barriguita salva, con un plástico en el pompis haciendo de pañal y hasta con una pulsera identificadora en la muñeca. Una auténtica Barriguita recién nacida.

Esta es la Barriguita más clásica. Una muñequita dulce de pelo rubio y piel de plástico blanquito. Esta Barriguita, mi preferida, aún huele a muñeca.

La inconfundible cara de Barriguita. La Barriguita original y clásica.

La Barriguita recién nacida y la Barriguita negra. Esta última una de las más buscadas.

Las dos Barriguitas, la Barriguita clásica y la Barriguita negra enfrentadas y mirando a cámara.

Esta no es Barriguita, pero aunque es un muñeco adoptado, lo quiero como si fuera una Barriguita.

La Barriguita negra fue durante un tiempo la Barriguita más buscada. En realidad, con el paso del tiempo y cuando te haces mayor, te das cuenta de que en realidad no es negra, sino una Barriguita blanca tostadita.

La Barriguita neón brilla en la oscuridad. Esta Barriguita no solo tiene el pelo fosforescente, sino que cuando se va la luz,  brilla su chaleco y los lazos de ese chaleco. Una Barriguita que llamamos moderna en su tiempo.

A pesar de que no me gustan las nuevas Barriguita  conseguí este niño que acompaña a esas nuevas Barriguita en ocasiones en un rastro. Por tener algo de ellas en mi colección.

Mi Barriguita preferida y la Barriguita más buscada.

Mi colección de Barriguitas más un adoptado al completo.

La Barriguita más clásica y la Barriguita más moderna de mi niñez.

Varias generaciones de Barriguitas  E incluso una Barriguita falsa o el muñequito que yo llamo adoptado. También hay que quererlo.